jueves, enero 07, 2010
viernes, agosto 21, 2009
jueves, julio 30, 2009
Tu cara
Tu cara...
Yo que nunca pude besar tus labios, morderlos...
Que no pude llorar sobre tu hombro, acongojado... ahogándome.
Que no pude abrazarte, estrujarte con todas mis fuerzas.
Desesperado... como no creyendo.
Que no puedo decirte entre mis sueños...
Lo que está vedado por mi corazón cobarde...
Te amo.
Yo que tuve miedo de perderte.
De que te alejaras,
Que me quedara parado a la mitad de la calle, observando tu partida.
Te metiste en mi soledad
Después de un tiempo, todo era tuyo, nada era mío.
Te pertenecían los amaneceres y las sombras
Las luciérnagas te anunciaban...
El silencio olía a ti...
La luz parecía la de tus pupilas...
Los automóviles murmuraban tus susurros y tus risas...
El atardecer rojo, era tu recuerdo.
Te alejaste.
El ángel del destino te llevó a otros pueblos,
Tus manos.
Yo que nunca quise tocar tus manos,
Que las veía blancas, traslúcidas, perfectas.
Que no quise que me acariciaran...
Que me tomaran la espalda y el cuello...
¡Cuánto las deseaba!
Yo que nunca pude ser el que te tomara de la mano,
Que te enseñara estos valles y esas nubes pálidas...
Te escapaste.
Tus silencios.
Yo que nunca pude romper tus silencios.
Memorables, monásticos,
Que hice perdurar tu perfil en mis recuerdos...
Serena... veías la tarde caer derrotada...
Y la noche, lenta, fugaz como el tiempo, te mecía en la hamaca.
Yo que nunca pude acercarme suavemente ha tu cuello, besarlo, susurrarte
Te amo.
Yo que pensaba que este amor, iba a levantar los cerros, mover a los valles, atravesar los mares, encender las estrellas hasta en el día... que tu, en silencio, adormilada, me soñarías... y tus lagrimas brotarían junto con mi nombre...
Yo que fui creciendo...
Sigo esperando el milagro de las cosas.
Penitente...
Pendiente.
Yo que pensaba que moriría atormentado, suplicante, retorciéndome de soledad como los peces enredados... me llenas.. Me es suficiente la vida para recordarte. Para saber que nada fue en vano.
Damián Mictlantecuhtli
viernes, febrero 13, 2009
Vendrás brillando
Vendrás navegando, sobre olas de cielo, sobre la realidad.
Vendrás sonriendo..
Vendrás como el amanecer en el invierno...
Y yo estaré aquí siempre.
La noche es larga y ruinosa, las calles solitarias,
Vendrás iluminando las caras, rompiendo los malos reflejos...
La música que hay en ti.
Y yo estaré aquí, contemplando los cielos,
Contando las estrellas...
Estaré alargando mis ojos, como se alargan los suspiros,
Y estaré aquí siempre.
A veces caen tormentas, pero el amanecer debe aparecer
Y tu silueta con él,
Vendrás alargando la luz, todo lo edificarás para mí.
Damián Mictlantecuhtli
2009-02-04
martes, febrero 03, 2009
Morderte el corazón
ni tragar las hojas que de él brotaron.
Tus raíces quise comer, pero hay tanta tierra...
que no he podido escarbar tan profundo.
Mi intención nunca fue morder tu mástil,
ni tragar la bandera que de él bailó.
Tu plaza quise cruzar, pero hay tanta gente...
que no he podido ver tu patria entera.
Mi intención nunca fue morder:
tu cuerpo, tu boca, tu lengua...
Todo eso me ha estorbado,
pues sólo deseo... morderte el corazón.
Edith Mictecacihualt
viernes, enero 02, 2009
ella y yo...
Ella y yo, nos miramos fijamente hasta que ella sonrió suavemente.
Ella y yo nos tomamos de las manos y sus manos suaves me tomaron lentamente.
Ella y yo platicábamos sobre el giro universal de las cosas y su devenir extraño que tanto nos afecta y después la miraba sin que ella se diera cuenta para acordarme de su gesto perfecto.
Ella y yo, nos sonreímos un día caluroso en el parque, sus ojos me decían tantas cosas y yo tan torpe..
Ella me dijo: desnúdame, y terminé cabalgando sobre ella, triste y ausente pues ese no era yo.
Yo quise decirle: ámame... pero no tendría respuesta.
Ella ha regresado tan de distinta forma y tantas veces, pero yo sigo igual, pues me dijeron de niño: tu amaras pero no podrás demostrarlo y no dejaras que otros te amen pues esa será tu más grande prueba...
Pero no por siempre.
sábado, diciembre 20, 2008
saname
martes, noviembre 11, 2008
Me estas llamando...
me levanto de la cama y siento algo... como que me llaman desde lejos...
como que me llamas tu...
A veces siento miedo, a veces deseo, puro deseo...
En ocasiones enorme tristeza por no responder a tu llamado...
Frecuentemente sueño despierto, a veces despierto derrotado...
A veces siento que la casa me pesa y siento que estorbo en los espacios... a veces lloro... no sé si porque me llamas o porque no puedo ir a encontrarte...
A veces me río en la cama... estoy feliz de despertar y saber que me llamas... y quisiera que escucharas mi risa, y me tocaras mis labios y me vieras todo el rostro y rieras al mismo tiempo conmigo...
Por momentos quisiera borrarte, pues me siento tan tonto de no romper las barreras que me tienen prisionero aquí.
y desearía que no te quedaras esperándome...
A veces me levanto enojado... y digo: no es justo, el día de mi libertad esta cerca y ella me espera, ella me esta esperando.
A veces, no, siempre, siempre siento que me estas llamando.
Damián Mictlantecuhtli
jueves, septiembre 04, 2008
Sí, mujer...
Fluye eternamente junto con el día, junto con la muerte
Nostalgia maldita, emerge sal de las entrañas, suelta el sabor dolido y convulso de las heridas.
Sí mujer, té extraño, te veo en el horizonte, el horizonte es una palabra bella y exacta, un altar de distancia, náufrago del amor que ve en la deriva de los brazos el horizonte ponzoñoso y santo.
Sí, es la tarde, es el amanecer, es color o el tiempo, es el vestido natural del cielo, lienzo...
Sí, es la lagrima, es el sueño y la imagen, es la nada.
La lalara laa, es el murmullo, una melodía más que se traga, saliva ácida
Asida las manos del latido, así va la vida tras el tiempo,
Sí, husmeo en mi recuerdo, puedo sentir tus labios tiernos, puedo percibir tu perfume y tus cabellos.
Sí mujer, nada poseo más que pequeños destellos de imágenes en el cerebro, instantes detenidos que regreso una y otra vez como videos. Que saboreo una y otra vez, interminablemente.
Pero aquí cambia todo, pues todo me cambia,
El horizonte esta ahí, todas las direcciones son horizontes, todos los horizontes están en todas las direcciones, el horizonte es una deidad invisible que talvez alimentamos con lagrimas y palabras hundidas en el fondo del pecho, el horizonte es inmenso, tan grande como el mundo, tan espeso como la estratosfera, pesado e inalcanzable
Mil veces el horizonte, mil veces la nostalgia y la esperanza...
Sí mujer, no sé que es el horizonte, esta ahí esperando... parado sobre la tierra, jamás podré tocarlo, así como jamás podré tocarte, es como la muerte que no se toca y solo se siente. Esta ahí esperando, ¿qué espera el horizonte?
Sí amor, te matizas con el horizonte y yo soy de carne... nadie sabrá del mundo cuanto amé, cuanto sufrí, nadie me recordará.
Sí mujer, lo acepto, lo soporto... solo el tiempo mujer... apaga el horizonte.
martes, agosto 26, 2008
Invocación
Hoy la invoco, algo fluye, caliente entre mis arterias...
La noche se acerca, se acerca...
¿como encontrar sus ojos como faros en la noche?
¿como dejarme tragar por su voz?
Soy un hombre amorfo, y usted una princesa...
Las flores se marchitan con mi presencia...
en cambio mi oscuridad se ilumina por usted.
2.
Adjudico mi dolor, a mi torpeza...
mi corazón sublevado esta en la ausencia.
Adjudico mi dolor, a mi torpeza...
mi corazón se ha sublevado de tanta tristeza...
Yo la invoco con fuerza...
© Damián Mictlantecuhtli
octubre del 2007
miércoles, agosto 13, 2008
He aquí el momento...
He aquí el momento que desearía ver en una película... el campo, el atardecer, tu y yo, al fondo junto con el viento suena una sinfónica melancólica...
Entonces te veo a los ojos y te digo: momentos como estos son los que quisiera detener... han pasado años, tuvieron que pasar miles de años, tuvieron que morir cientos de generaciones para que llegara este momento, para que tu y yo existiéramos... es nuestro momento, es lo único que nos deja la vida y el tiempo que no cesa. Creo ahora que todo tiene sentido, que cuando supe y ame tu existencia todo tuvo sentido... sin ti nada lo tiene... todo es frágil, jamás me sentí tan frágil y tan fuerte a la vez... somos invencibles, la eternidad y el olvido ya no me importan.
Y nos abrazamos, he aquí que nos envidian los ángeles y la creación del universo ha cumplido su objetivo.
Damián Mictlantecuhtli
fragmento de "filosofía del moribundo" incluido en "Partisano de la noche"
sábado, junio 07, 2008
Te desprendes como el humo
Eres la noche gótica que me aterra y me fascina... chupas mi sangre, estoy enfermo de ti...
Coexistes en la oscuridad total, lo que me pierde, lo que me despoja de mi vida... me matas...
Pero existen ocasiones solemnes donde puedo expulsarte de mi vida y de mi cuerpo junto con mi semen...
Pero retornas siempre, te veo llegar en un barco en el océano de la noche, con tus banderas a lo alto...
Casi puedo ver tus carnes flacas y grises tomar de nuevo color... invadirme... es que te amo.
Has calmado mis demonios, has dicho: calla y enmudece y he obedecido.
Damián Mictlantecuhtli
martes, mayo 27, 2008
“la caída de los cuerpos”
se desploman
con la gravedad onírica
de los placeres
Espesa, densa,
humanamente,
el vacío cotidiano
de la caída libre
de la experiencia
Sencillo como las leyes,
se quiebran,
explotan,
por dentro
Y una sonrisa
sin vergüenza,
sin miedo,
sin romance,
pero ávida de trascendencia,
sucumbe,
a la caída de los cuerpos.
lunes, mayo 12, 2008
A veces quisiera enamorarla
Sin embargo, abro los ojos y solo esta mi mano, sosteniendo el aire, la gente mira. Me ven extraviado y yo me encojo de hombros, ¿Cuánto tiempo ha pasado? Parece que nada esta completo.
La observo caminando, puedo imaginar cada movimiento, yo solo espero, ésta espera desespera, a veces quisiera enamorarla, sentirla cerca y no sentirla lejos, no sentir que olvida. A veces quisiera estar en su vida, porque ella esta en la mía, pero yo no en la suya, la vería todos los días.
Pero yo me encojo de hombros y espero que se consuma otro año más, por si la vuelvo a ver, si por acaso de pronto aparece de nuevo, sé que cada vez que pasa el tiempo todo va cambiando, ella cambia, ella se embellece, yo solo espero, sigo en el mismo lugar, ella regresa y se va, se va y regresa, se ausenta, regresa un poco más distinta, yo sigo en el mismo lugar.
Yo también voy cambiando, mi mirada ha cambiado, mis ademanes, mis sonrisas, por sí acaso la vuelvo a ver, para que no sospeche que estado en el mismo lugar, que me quedé en el camino, que me detuve a ver su caminar y decidí quedarme para siempre para verla otra vez regresar.
Pero ¿Quién sabe si realmente logre algo? Los atardeceres no son los mismos, el viento sigue soplando en la misma dirección, los pájaros emigran en la tarde, mi sombra se encorva, mi mundo se estanca, mi dolor y mi esperan se incrementan, mis caminatas son más cortas, ando invadido de ella siempre.
Pues me he puesto triste, me he puesto a escribir a ver si así me arranco algo de mi maldición y lo perpetuo en las letras. El ritmo de la sonata de mi corazón se desplaza lentamente, solo queda el atardecer que tiñe el cielo, que lo intensifica y mi sombra se diluye. Se intensifica como unos golpes tremendos en el pecho, luego la luz se cuela y todo queda oscuro.
Me digo en la madrugada: a veces quisiera soñarla, imaginar que esta conmigo, que yo no fui derrotado. Pasar mis manos en su rostro, abro los ojos y solo esta mi mano suspendida en la noche, acariciando el aire, el vacío que ella debería de llenar y me encojo de hombros y espero.
Damian Mictlantecuhtli
2008
lunes, abril 14, 2008
Tengo miedo del mar...
martes, enero 08, 2008
¿Ya te diste cuenta, mujer, que te amo?
¡Hoy la tarde esta preciosa! Salgamos un rato a caminar, veremos las flores acaecidas e intensas... siempre me gusto esa danza de los árboles, vaivén infinito.
Tienes unos ojos lindos, profundos y prodigiosos, a mí me gustan mucho... no puedo dejar de mirarte, solo me queda sonreír para mis adentros, ilusionarme un poquito, el viento sopla suavemente, acaricia tu rostro y tu pelo, lo hace por mí, te ves feliz e iluminada.
Todo se ha puesto anaranjado, las calles, los techos, las personas, tus manos, tus labios, tu mirada, reflejas la belleza de la tarde. ¿Ya te diste cuenta, mujer, que te amo? ¡Que hermosa es la ciudad realmente! No me había dado cuenta de lo bella que la pones tu.
Se me han humedecido los ojos, te siento distante, parece que estas ilusionada, me alegra mucho eso... las calles y las personas son tranquilas aquí, los perros yacen en las banquetas dormitando, pues todas las noches se quedan viendo a los extraviados que miran las estrellas. Parece que estas ilusionada, sonríes y tus ojos se han puesto pequeños como recreando algún momento.
Mi silencio es así de tranquilo, a veces las palabras se saturan y no pueden salir, callo y siento las emociones dar vuelta como peces en mi pecho, nadan en un mar de lagrimas que a veces se derrama. Por eso llevo los ojos humedecidos.
Todo oscurece rápido, el viento se ha vuelto fresco y las calles empiezan a vaciarse, tu estas ilusionada, ¡qué lindos ojos tienes!
Puedo sentir las emociones nadar en mi pecho, ¿Cuánto lo amas? ¿Cuánto me quieres? No es lo mismo ¿Verdad? Me pregunto mientras miro enfrente, el cielo se ha puesto oscuro, ¡qué linda es la noche! Pero tu ya estas triste y alzas la mirada buscando una estrella para ti solamente. ¿Será que ya amas a alguien, como yo te amo a ti? De pronto mis emociones como que se detienen, yo no he dicho nada, tú estas callada.
Deseo ver lo que miras, descifrar tus emociones, mis emociones nadan en mi pecho enloquecidas, camino despacio indiferente al tiempo. ¿Ya te diste cuenta, mujer, que te amo? Creo que si lo sabes, eso quiero pensar, te gusta que te amen, es algo inhumano creo, te gusta que las personas se consuman amando, por eso me consumo por ti, sabes que me consumiré. Que cada día mientras más pase el tiempo, yo te imaginare, como esta tarde, que estabas conmigo... hoy camine solo otra vez.
Damián Mictlantecuhtli 2008
lunes, octubre 15, 2007
Inseguridad...

miércoles, septiembre 12, 2007
Desintegrandome

viernes, agosto 10, 2007
Hay algo...
Hay algo al que le ladran los perros, ojala fueras tú... ojála fueras tú, la que viene corriendo a abrazarme.
2. Anoche estuve llorando, hasta caer dormido, hasta no saber de mí...Pero me levante cansado, como si nunca hubiera dormido, Y es que la soledad cansa, debilita, roñe, duele...
La soledad no es para los débiles, mi soledad no es para los débiles.
Pero tampoco es para mí.
3. Hay algo que me carcome, tan lentamente... Es una lágrima atorada desde hace tiempo, todo este tiempo ha estado ahí guardada, he estado sufriendo. Hay algo en mí que no me permite decir las cosas... sólo escribirlas, cuando ya ha pasado el tiempo, cuando ya te fuiste y no volverás.
lunes, julio 23, 2007
No te imagino sola...
me preocupo por tí y tu soledad.
Sueño, a veces que gritas y lloras... estamos tan lejos.
Cuando subo de noche a la azotea
y contemplo las estrellas, me recuerdan el brillo de tus ojos.
He deseado convertirme en un ave nocturna,
posarme en tu balcón... hacer guardia hasta el amanecer.
Recuerdo tu risa... tus dientes grandes,
recuerdo que lloras cuando carcajeas...
más sin embargo, no dejo de pensarte.
A veces me da más tristeza
imaginarte que no estas sola, no estas desamparada y con alguien...
que tal vez ya no volverás o regresarás diferente, distinta.
Tal vez me preocupo de más,
tal vez debería callar otra vez, de nuevo.
Y dormir inocentemente.
Damián Mictlantecuhtli.
Mayo del 2005



